Nosotras

Las Religiosas Trinitarias, llamadas por Jesús, como lo fueron los apóstoles, y guiadas por la fuerza del Espíritu a compartir el mismo carisma dentro de la Iglesia, nos reunimos para formar comunidades de fe, amor y servicio apostólico.

Nuestras comunidades quieren ser un testimonio que refleje, dentro de la diversidad de sus miembros, la unidad y comunión de Dios Trinidad.Las comunidades trinitarias, pequeñas en número de hermanas, plasmamos nuestros sueños en un Proyecto de Vida que nos compromete a: la oración en común, la formación continua para un crecimiento personal y comunitario, la experiencia del trabajo pastoral compartido, la exigencia de contribuir con los bienes económicos a las necesidades más urgentes que presenta la sociedad. Todo desde un clima de especial confraternidad.

Algunos Rasgos de Nuestra Vida Cotidiana

Nuestras casas sencillas, quieren ser abiertas y acogedoras a las personas que nos visitan.

La vivencia de Dios Trinidad, lo experimentamos como Dios Padre – Madre de Amor.

Las comunidades trinitarias, pequeñas en número de hermanas, plasmamos nuestros sueños en el proyecto de vida: fomentando la oración comunitaria, los retiros espirituales, espacios de confraternidad, para el crecimiento personal y comunitario.

La experiencia del trabajo desde el servicio, tanto en las Escuelas Trinitarias, la formación de agentes de pastoral, entre otros, así como el acompañamiento espiritual, basado en la escucha al otro. Son una petición con más fuerza. Tanto de los jóvenes y adultos, los niños y niñas nos claman un espacio de acogida, así como la escucha solidaria.